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procesoeducativosusy
COLEGIO MEXIQUENSE UNIVERSITARIO, CAMPUS
LICENCIATURAS
“LA
FORMACIÓN DE PROFESIONALES CON CRITERIO HUMANO Y SOCIAL”
Licenciatura
en ciencias de la educación.
blog de planeacion educativa
Proceso
educativo.
Nombre:
García Arias Susana
Semestre
5to. Grupo: U/ Esc.
Mtro. Frenando Pineda Hidalgo
Agosto
2017 – Enero 2018
Toluca,
Edomex.
introducción.
introducción.
La planeación educativa se encarga de especificar los fines, objetivos y metas de la educación. Gracias a este tipo de planeación, es posible definir qué hacer y con qué recursos y estrategias.
La planeación educativa implica la interacción de diversas dimensiones. Por ejemplo, desde el aspecto social, hay que tener en cuenta que la escuela forma parte de una sociedad y, como tal, los cambios que experimente la trascenderán.
De acuerdo a la dimensión técnica, la planeación educativa debe considerar el uso de la tecnología en la pedagogía, mientras que en cuanto a su dimensión política, debe atender a los marcos normativos existentes.
Por otra parte, la planeación educativa se desarrolla en una serie de pasos. La primera etapa es el diagnóstico, donde se vinculan las necesidades educativas, las condiciones de aprendizaje y los factores externos que afectan al proceso educativo.
El paso siguiente es el análisis de la naturaleza del problema, que supone la comprensión integral de la complejidad de la realidad educativa.
La planeación continúa con el diseño y la evaluación de las opciones de acción. Lo que hace la planeación es tratar de anticipar el resultado de las posibilidades consideradas, a fin de seleccionar la más acorde para el cumplimiento de los objetivos.
Una vez elegida la acción o las acciones a seguir, llega el momento de implantación, que es la puesta en marcha del planeamiento educativo. Finalmente, es el turno de la evaluación, donde se establecen balances para analizar el éxito del proceso y sus resultados.
la descentralizaciòn educativa en México.
El modelo de descentralización seguido en México estuvo condicionado en su diseño e
instrumentación por un conjunto de factores políticos: un régimen presidencialista, de partido
único/hegemónico y con una estructura corporativa-clientelar. El caso mexicano se califica como un proceso
de descentralización lineal que parte del centro hacia la periferia, en el que la autoridad central preserva
el control sobre los elementos decisivos del sistema educativo, a saber: la responsabilidad por los planes y
programas educativos, la negociación salarial, los aspectos sustantivos de la carrera docente, así como el
control de la mayor parte de los recursos fiscales, mientras que a los gobiernos locales se les delega los
aspectos operativos y, acaso, la posibilidad de agregar contenidos propios al currículo. (Messina, 2008:24-
25). Por todo esto, el mexicano es un modelo muy peculiar en el contexto de otros procesos de
descentralización en América Latina.
Los acuerdos políticos fundamentales registrados en el ANMEB fueron fruto de la negociación del
Ejecutivo Federal con el SNTE, más que con los gobiernos estatales. Los componentes del Acuerdo fueron
parte de la concertación para sustentar la decisión de fondo: transferir la operación de los servicios
educativos federales a los gobiernos locales, garantizando el carácter nacional del sistema educativo. El
Acuerdo hizo coincidir este proceso, al que denominó federalización, con un amplio programa de reforma
pedagógico-curricular de la educación básica y una reforma docente. Esto mezcló la transferencia de
responsabilidades operativas-administrativas federales hacia las entidades, con un acto de reafirmación de la
autoridad federal sobre la dirección técnica del sistema educativo ante los gobiernos locales. Además, los
términos del Acuerdo resolvieron las demandas del SNTE en lo laboral (nuevo escalafón salarial para el
magisterio nacional), en lo legal (titularidad de la representación de los trabajadores), en lo organizativo
interno (su integridad como organización gremial nacional) y en lo político (su carácter como interlocutor de
la SEP en las grandes decisiones sobre el sistema educativo).
El Acuerdo planteó cuatro estrategias:
1) Incremento del gasto educativo por parte tanto del gobierno federal como de los estatales;
2) Reorganización del sistema educativo, con dos ejes:
Federalismo educativo, que traspasa a los gobiernos estatales los establecimientos escolares, los
recursos materiales y financieros de educación básica y normal, quedando al gobierno central la
responsabilidad de la normatividad.
Participación social, que comprende a maestros, padres de familia y autoridades, para lograr una
mayor vinculación de la comunidad hacia el correcto funcionamiento de las escuelas.
marco formativo de la federalizaciòn.
Federalizar es establecer límites de competencias entre los niveles estatal y central; es buscar el equilibrio que está en continuo movimiento y la redefinición de fuerzas que en cualquier momento puede romperse (Terán, 2005, 36). El sistema federal de gobierno que busca el equilibro y trata de evitar los excesos que se pueden dar entre la absoluta autonomía de los estados y el control absoluto del gobierno federal (Arnaut, 1998, 19).
Este sistema Federal de gobierno se utiliza de manera análoga en el sistema educativo, iniciando con la creación de la Secretaría de Educación Pública como "descentralización educativa".
Descentralizar significa sustraer del poder central ciertas atribuciones administrativas en la realización de la dimensión pública referente a la educación y pretende favorecer la responsabilidad de la sociedad, a través de órganos locales y regionales operacionales autónomos, institucionalizados en la dirección y gestión del sistema educativo, por lo que realizar lo contrario sera Centralizar.
Autonomía de la escuela y calidad de la enseñanza.
Tratando de descifrar los propósitos de un cambio jurídico que eleva la autonomía de gestión a rango constitucional, lo primero que destaca es el modo en que el término autonomía es despojado de su significado emancipador y su vínculo con la democratización de la vida escolar. En su lugar se propone una autonomía regulada y acotada, al servicio de fines pragmáticos.
Otro aspecto inquietante es la concepción implícita de la escuela como una organización productiva rentable, cuya razón de ser es el logro de determinados aprendizajes. Según las nuevas leyes, la misión principal de la escuela es responder eficazmente a la demanda de mejorar resultados de aprendizaje, para lo cual se propone un modelo de gestión por resultados que tiene en la “Ruta de Mejora” su principal instrumento. A diferencia de los Planes Anuales de Trabajo (PAT) o los Planes Estratégicos de Transformación Escolar (PETE) solicitados por el Programa Escuelas de calidad (PEC), la “Ruta de mejora” incorpora metas verificables respecto a las siguientes prioridades: la normalidad mínima de operación escolar,1 aprendizajes relevantes en lectura, escritura y matemáticas, conclusión oportuna de la educación básica de todos los alumnos y convivencia sana y pacífica en las escuelas. Para asegurar que las escuelas no se desvíen de este camino, cada mes la Subsecretaría de Educación Básica les envía una guía a desarrollar en la reunión del Consejo Técnico Escolar.
Paradójicamente, la autonomía de gestión introduce cambios de orden jurisdiccional para ejercer mayor control en tres aspectos de la vida escolar: los medios y condiciones de trabajo de los docentes y directivos, bajo el supuesto de que esto traerá consigo la estabilidad y previsibilidad necesarias para producir una educación de calidad. Otro es la responsabilidad de los padres de familia para atender problemas de operación como el pago de servicios básicos –agua, luz–, descomposturas y/o carencias materiales, además de otorgarles amplias atribuciones de vigilancia sobre los maestros, siempre bajo el argumento de que la educación es tarea de todos y exige una participación responsable. El tercero es la presencia de grupos y agentes externos en las escuelas públicas, la mayoría ligados a sectores empresariales que por definición, persiguen fines de lucro.
Conseno social sobre demanda educativa.
Con el Plan Nacional de Educación 2001-2015, después de diez años de total censura a la participación independiente (1990-1999), se inauguró una nueva etapa participativa que auguraba nuevos aires a la educación; sin embargo, al no constituir este una política de Estado, sus objetivos y metas quedaron a merced del gusto y antojo de los ministros de turno, acabando en 2007 por borrar del mapa su gran legado orientador. El Foro Nacional de Educación, iniciado en 2004, abrió más ampliamente las compuertas de participación social e institucional, quedando sus propuestas, objetivos y estrategias totalmente obviadas tras las elecciones del 2006; únicamente se logró introducir con éxito la iniciativa de Ley General de Educación.
En esta última década, particularmente del 2007 al 2009, tres iniciativas del Mined, lideradas por el Ministro de Educación a cargo, inspiradas y apoyadas, no solo por la Administración Educativa, sino también por el amplio despliegue que tuvo la participación amplia de la sociedad civil.
Fueron tres dinámicas sumamente ricas, que prometían una educación concertada con mirada de calidad: a) El proceso de la Consulta Popular del Currículum; b) La conformación y dinámica de 10 Comisiones Educativas Nacionales con amplia participación social; c) El proceso de consulta y elaboración de un Plan Decenal. Solo la primera dinámica logró desarrollarse; de la segunda, las propuestas fueron desoídas y obviadas; en el tercero, cuando ya la metodología había sido ampliamente debatida y los municipios se encontraban trabajando con gran motivación en dicho proceso, el Ministro recibió la orden superior de no continuarlo, sin explicación alguna.
A partir de finales del 2009, con el cambio de administración en el mismo Gobierno, este florecer de propuestas sociales por la educación, fue completamente anulado y prohibido a todos los niveles del Mined.
Autonomía de la escuela e insumos. organización escolar.
Estrategias principales
Las dos estrategias más comúnmente utilizadas en América Latina son la Autonomía
Administrativa (AA), que otorga un margen considerable de autonomía y en donde el
gobierno delega también el control directo sobre el uso de los recursos, y la Autonomía
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Pedagógica (AP), que otorga un margen más restringido y exige a la escuela rendición de
cuentas sobre el uso de los recursos asignados.
Autonomía Administrativa: traspaso de la responsabilidad sobre áreas administrativas
claves desde el ministerio de educación hacia las escuelas. Se trata fundamentalmente,
de descentralización de la administración de recursos humanos, finanieros y /o
materiales.
Autonomía Pedagógica: traspaso de responsabilidades en relación al currículum y su
implementación, incluyendo en general funciones relacionadas con su adecuación a las
necesidades locales. Implica instaurar en la escuela, capacidades de planeación, ejecución
y evaluación colectivas que con los sistemas centralizados no son necesarias.
Los rasgos más sobresalientes de ambas estrategias se sintetizan en el cuadro Nº 2.
Se observa una marcada diferencia entre ambas estrategias en cuanto a la formulación de
objetivos, lo que será tratado más adelante, y en cuanto al foco o ámbitos de la actividad
escolar afectados por la autonomía. Mientras que la AA lleva a una mirada global de la
escuela y su quehacer, la AP tiene un foco preciso circunscrito a la solución del problema
definido en el proyecto a financiar, y raramente logra superar este foco para comprender
a toda la actividad escolar. Directamente relacionado con los ámbitos abarcados por la
autonomía está la cuestión del tiempo, en donde la AA representa un incentivo poderoso
a la instalación de cambios organizacionales en la escuela, puesto que permite planificar
para horizontes de largo plazo, en tanto que la AP introduce cambios de corta duración,
ya que tienen un plazo promedio de entre uno y dos años.
En cuanto a las funciones transferidas, aún cuando en ambas estrategias la fijación de
salarios docentes es una función que permenece centralizada, hay una diferencia
fundamental entre la AA y la AP, que es que la primera puede otorgar autonomía a la
escuela para contratar y despedir profesores, a veces incluyendo el pago de salarios, en
tanto que la AP deja fuera del ámbito de las responsabilidades de la escuela esta función.
Como ha sido analizado en la literatura, uno de los factores importantes en el éxito de la
autonomía escolar es el que la escuela sea responsable por los costos del personal docente
(BID, 1998) lo cual, como veremos más adelante, resulta determinante entre las variables
que afectan los resultados educativos.
Mientras que la AA permite a las escuelas captar recursos adicionales a los transferidos
desde el nivel central, la AP no permite este insumo adicional.
Dada la necesidad
permanente de recursos en la mayoría de las escuelas, esto podría hacer una diferencia
significativa en cuanto a los efectos de una y otra sobre los resultados.
Otra de las diferencias a señalar, es que la AA exige rendición de cuentas al nivel local,
ya sean grupos de padres organizados o consejos escolares, lo que le da un rol
significativo y concreto a la comunidad y la participación de los padres adquiere para
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éstos un sentido que los estimula a preocuparse no sólo por los asuntos administrativos de
la escuela, sino también por los asuntos académicos y por el estudio de sus propios hijos.
escuela y el contexto.
Los contenidos del programa se han organizado en tres bloques temáticos; sin embargo,
como se ha señalado antes, este orden podrá modificarse de acuerdo con los intereses
que se generen en el grupo o las inquietudes que surjan después de las jornadas
de observación en la escuela secundaria.
Cada bloque temático contiene la bibliografía que deberá leerse durante el semestre;
es probable que algunos de los textos, o fragmentos de éstos, deban releerse al realizar
actividades de bloques distintos, debido a la relación que tienen con diferentes temas;
asimismo, se incluyen sugerencias de actividades específicas cuyo propósito es contribuir
a mejorar el desarrollo del curso. Estas propuestas no constituyen secuencias didácticas
completas ni rígidas: los profesores y estudiantes podrán seleccionar o agregar las
que consideren convenientes, atendiendo a los propósitos generales del curso.
Antes de abordar propiamente los temas de este programa se requiere dedicar una
sesión para explorar y conocer su contenido y estructura.
El conocimiento de los
propósitos y temas es la base para, en caso necesario, modificar la secuencia propuesta,
o para incluir oportunamente la discusión de cuestiones o dudas que surjan como
producto de las estancias en las escuelas.
Con las actividades del bloque I los alumnos normalistas realizarán su primer acercamiento
a la escuela secundaria para que identifiquen y analicen cómo se desarrolla la
vida escolar. Es particularmente importante que observen y obtengan información
para reflexionar sobre la diversidad de características de cada escuela: tipo de planteles
y aulas, número de alumnos por grupo, actividades que realizan maestros, alumnos,
directivos y padres de familia.
Además, conviene que conozcan las características del
contexto social en que se ubica la escuela para comprender su influencia en el trabajo
escolar.
Con el bloque II los estudiantes normalistas iniciarán el conocimiento de los alumnos
que asisten a las escuelas secundarias, sus formas de ser y de relacionarse entre ellos y con
sus profesores, sus opiniones acerca de la escuela, así como las exigencias –laborales
y profesionales– que enfrenta el conjunto del personal escolar para satisfacer sus necesidades
y expectativas. En particular, se pretende que observen cómo se da respuesta a
la diversidad de características sociales y culturales de los alumnos y sus familias.
conclusiones.
Lograr procesos de enseñanza aprendizaje exitosos es complicado, sobre todo
debido a los múltiples obstáculos que se enfrentan, por los niveles y ritmos de aprendizaje
de los alumnos y a la manera de enseñar de los docentes. En el caso de la enseñanza de
Historia suele ser un poco monótono si se carecen de buenas estrategias didácticas para
crear en los alumnos el gusto por la asignatura.
Las diferentes políticas educativas tuvieron como objetivo el incluir el derecho a la
educación a todas las clases sociales, excluyendo a la religión de toda actividad educadora.
Esto se da gracias a la creación del artículo tercero de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos de 1917; brindando la oportunidad del conocimiento de las
primeras letras con el fin de acabar con el analfabetismo existente e ir consolidando el
progreso del país. Todas las reformas educativas han estado regidas por grandes
intelectuales que ayudaron a darle cohesión a los planes y programas de estudio entre ellos
podemos citar a José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet, Puig Bassols y Manuel Gual Vidal
personajes que, buscaban una educación efectiva que satisficiera las necesidades del país en
producción, para el progreso y desarrollo.
La reforma educativa va encaminada a mejorar la calidad adaptándose a los planes y
programas de estudio a las necesidades reales y modernizando los métodos y
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procedimientos de enseñanza.125 Gracias a esto se da el incremento de escuelas y personal
docente, con el fin de aumentar la inscripción en el primer año para que los niños que no
habían tenido la oportunidad de ingresar al ámbito educativo.
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